Quería escribir sobre esto a raíz de una experiencia que tuve, pero me encontré con el dilema de cómo quería encarar este tipo de pensamientos. Así que, plasmando un poco cómo funciona mi cabeza y mis dilemas personales, aquí va un intento:
(esto no pretende ser ni un ensayo ni nada más que un hilo de pensamientos random de un jueves mío).
Sobre los cuentos y las narrativas
El otro día (concepto que puede ser de ayer o de hace 10 años) estaba en una librería en Italia buscando libros de narrativa. Sobre todo de Paolo Cognetti, porque venía de ver su peli de Le otto montagne y quería ver si encontraba ese libro o alguno suyo.
La cuestión es que la librera me dijo:
“Jumm, de narrativa no tenemos muchos, a la gente no le suele gustar ese género”.
En su momento me pareció curioso, pero no le di muchas más vueltas.
Si me conoces, probablemente sepas que leo una barbaridad. Y gracias a esto, hablando con una amiga, me recomendó una app de resúmenes de libros. Básicamente, en esta app te dicen el libro y los 10 conceptos más relevantes.
Pero en realidad me desentendí bastante rápido, porque pensé: “¿y yo para qué quiero saber los conceptos más relevantes si puedo saberlos leyendo el libro?”. Además, puedo entender el qué del concepto, pero el cómo está el libro es otra cosa.
Para mí, un libro es como la melodía de una canción. ¿Te podés quedar con las palabras? Sí. Pero la sensación que te deja el libro viene de esa melodía, de esa forma en que está contado. Ese “cómo” es justamente lo que no aparece en lo relevante del libro.
Y ya para completar, me leí La crisis de la narración de Byung-Chul Han, con quien ya de por sí tengo una relación no muy clara. Pero, a lo importante: este libro me gustó.
Habla mucho de cómo estamos en la época del dato y no de las narrativas, de solo información. ¿Y por qué? Pues yo creo que tiene que ver con esta necesidad de tener una opinión sobre todo, de saber todo, de “culturizarse”.
No es poco relevante que en las librerías existan libros tipo:
“Todo lo que tenés que saber sobre X tema” o “Culturízate en X”.
No podemos no saber.
Y de ahí me lleva a esta “conclusión”: la narrativa, los cuentos, son aprendizajes que vienen con muchas decoraciones. No te dicen “aprendé esto, esto y lo otro”. Ese trabajo lo tenés que hacer vos: entender la alegoría, los significados.
Y hoy en día, entre que no tenemos el tiempo, la energía, y que tampoco se valoriza tomarse tiempo para aprender las cosas, terminamos cayendo en que la narrativa ya no tenga tanto lugar.
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