Vamos a decir que soy una sin identidad con patas: nacida en Colombia, pero criada y moldeada en mi Buenos Aires querido. Como dice Drexler: “De ningún lado del todo, de todos lados un poco”
Me gustan las historias. No solo por el placer de leerlas, sino porque creo en el impacto que tienen en cómo estructuramos y vemos la realidad. Si cambiamos narrativas, estamos cambiando el mundo. Posta.
Soy product designer (bueno, no soy porque no soy mi profesión, pero ya entendés), pero antes de eso soy curiosa, eterna autodidacta. Me interesa cómo funcionan las cosas (o no) y por qué.
Trabajo con tecnología porque mi inquietud me ha llevado hasta ahí. Estudié programación informática y, aunque ser mujer en tecnología nunca ha sido fácil, esa etapa me marcó profundamente. Después me vine a España y ese movimiento cambió muchas cosas.
Esa experiencia no solo moldeó la forma en que estructuro mis procesos de diseño, sino que me hizo vivir en carne propia desigualdades que hoy atraviesan mi pensamiento crítico.
Creo que la tecnología es una herramienta muy poderosa para estructurar el mundo. Justamente por eso merece cuidado, intención y responsabilidad.
Me gusta jugar.
Explorar sin tener todas las respuestas y sin miedo a equivocarme (aunque mi síndrome del impostor me esté respirando en la nuca). Me gusta probar herramientas nuevas, escribir cartas y hacer memes, sobre todo de gatitos, cuando el sistema se pone demasiado serio.
No me interesa simplificar lo complejo para hacerlo cómodo.
Me interesa volverlo entendible.
Empoderar a las personas para que se sientan capaces, no infantilizadas.
Creo en el tiempo natural de las cosas.
En la conexión humana como salida a la urgencia constante.
En la conversación y el debate como formas de construir nuevas realidades.
Este jardín es mi forma de habitar internet con intención.
Si algo de lo que encontrás acá te hace pensar, reír o cuestionar, entonces ya estamos conversando.
Se llama Baku pero con mi pareja le vamos desvirtuando el nombre: Baku, Bakon, Bagel…
Me encanta hacer excursiones, perderme en el bosque, el viento en la cara y el dolor en los pies.
Tanto su narrativa como su poesía han tocado cada fibra de mi ser.
A veces también con el ukelele.
Español, inglés e italiano. Ahora estoy aprendiendo francés.
Ir al parque o a una cafetería y encontrar personajes en las manchas.
Desliza para ver más →